Últimamente estoy teniendo un sueño recurrente. Salgo de mi casa, que no es mi casa si no la casa de mi mamá, voy caminando hacia algún lugar, a veces voy al trabajo, a veces al supermercado, anoche iba a la casa mi amiga E. En medio de la caminata me doy cuenta que de estoy desnuda de la cintura para arriba, no tengo camisa, ni remera, ni camiseta, ni corpiño, nada. Desnuda. Mi primera reacción es cubrirme con los brazos y seguir caminando. La sensación es que no importa que esté desnuda, me tapo las tetas con las manos y listo, total ya llego a mi destino. Pero, en un momento me siento desnuda, es la sensación, como desprotegida y me vuelvo a mi casa. Allí se termina el sueño. No es una pesallida, no me siento tan mal, no me desespero, nada. Solo vuelvo al lugar de donde salí. Que es la casa de mi madre. Dato no menor.
Me haría la psicóloga. Pero creo que está clarísimo: no me siento preparada para avanzar, algo me falta, hago como que está todo bien, pero termino voviendo al mismo lugar.
Es mi historia con el descenso de peso: salgo decidida hacia los 75 kilos y en mitad del camino, a veces mucho antes, vuelvo al lugar de donde salí. A estos kilos eternos, a comer como si fuera la última vez, al sedentarismo, a la comida rica siempre, a tapar vacios existenciales con ravioles.
Mañana es el control, espero no terminar desnuda.