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jueves, 12 de enero de 2012

Crecer II

La familia cachetes está terminando de almorzar. Han comido una pechuga de pollo hervida con ensaladas. Madre-Niña busca entre los restos y saca, satisfecha, el huesito de la suerte.


Madre-Niña: (Blandiendo el huesito cual espada mágica) Fausto, Fausto, mirá, el huesito de la suerte, vení  que pedimos un deseo.
Niñogrande: (Mira con ¿pena? ¿hartazgo? ¿embole?) No mamá, yo ya no creo en esa suerte.
Madre-Niña: (Con puchero) ¿No?
Niñogrande: (Repentinamente más grande) No, yo ahora creo más en la suerte de que te cague un pájaro.
Madre-Niña: Entonces vos, papá.


La escena cuncluye cuando el marido resignado pide un deseo y tira del huesito con cuidado para que el pedazo más grande le toque a Madre-Niña, si no esto no se acababa más.






Repito, crecer me duele.


Besos y buen jueves.

viernes, 6 de enero de 2012

Soy una mujer incompleta

Literalmente. Me falta medio dedo índice de la mano izquierda. El chonguito que me queda se llama Pepe. El miércoles Pepe cumplió treinta años.
Les cuento.
Hace treinta años, el 4 de enero de 1982, cuando tenía tres años, metí el dedo índice de la mano izquierda en un ventilador. Sí, como lo oyen, soy la nena que metió la mano en un ventilador y perdió un dedo. Una mañana, mi mamá me llevó al banco a pagar las cuentas con ella porque como hacía diez días que había nacido mi hermanito y yo estaba muy celosa, mi madre quiso llevarme con ella para que estuviésemos un rato juntas y solas. Ya en la cola del banco, en un nanosegundo que me escapé de su lado, fui y metí la mano en el ventilador. Después de eso fueron meses de operaciones, curaciones, injertos de hueso y de piel, médicos que querían cotarme toda la mano, otros que me la salvaron y supieron hacer lo mejor para que el daño fuera el menor posible.
Jamás sentí la ausencia de dedo, de hecho me di cuenta que era una  persona a la que le faltaba un pedazo ya cuando fui casi una adulta.
Con Pepe nos hemos divertido un montón haciendo chistes escatolólogicos que incluían mocos y todo. En una época, cuando alguien me preguntaba quéme había pasado en la mano yo contaba una historia donde un yacaré en el Paraná me atacaba y un guardaparque me salvaba de ser comida totalmente (juro por el dios del amor que hay gente que lo creyó).
Después Pepe siguió con su perfil bajo en mi mano izquierda y solo lo nota la chica que me arregla las manos cuando se encuentra con un dedo sin uña, situación que me hace acordar de una escena de La Niñera donde Grace le pinta las uñas de los dedos del pie a Silvia y la mujer grita "ahí no hay uña, pinta la carne".
 Aunque yo no me pinto la carne.
Feliz cumpleaños Pepe y un beso grande para mi mamá que a una semana de parir tuvo que volver al hospital con la más inquieta de sus hijas.

lunes, 2 de enero de 2012

Crecer

Íbamos juntos en el auto y teníamos una conversación familiar.

Hijo de 10 años : Ya sé que Papá Noel son los padres.
Madre al borde del llanto: Ah... sí...
Padre malo: ¿Y los reyes?
Hijo de 10 años: También. No existen.
Madre al borde del llanto: Ah... Ah... ¿Y el ratón Pérez?
Hijo de 10 años: ¡No! ¿Cómo? ¡Qué truchos qué son!
Padre malo: ¿Qué hacés? ¿Cómo le decís eso el niño?
Madre al borde del llanto: Pero... pero... buuuuaaaaaaaaaaaaaaaa...


Crecer es doloroso, par mí.

viernes, 30 de diciembre de 2011

The 2012 project

Les cuento que no soy de las que saben disfrutar del ocio rascándose. Me encantaría. Hasta me resulta necesario. Pero no puedo. La semana pasada dije que me iba a rascar con esta mano los 47 maravillosos días de mis vacaciones. Mentira, soy muy habladora. El domingo ya estaba buscando qué hacer porque me aburro, me pongo a pensar boludeces del tipo ¿qué hago si se me pierde un hijo en otra dimensión? Por eso, me propuse hacer una lista ilustrada de las cosas que quiero hacer durante estos dos meses de verano. Y se las quiero mostrar, más vale. Ahí vamos:


  • Mantener mis uñas pintadasy las manos prolijas.
Aburrida, en el auto, me saco fotos de las manos. Mi marido me mira y no me dice lo que piensa. Mejor.

  •  Ordenar mi archivo fotográfico en estos dos álbumes:
Finalmente, compré los álbumes. Me salieron 36 pé, lo juro, en el supermercado Átomo.Las tapas son de nobuk.


  • Terminar este mueble de la habitación de mis hijos:
Compré los cajones pero no tenía dónde ponerlos, hice hacer esa estantería. Me quedó chica. Hice hacer la que está al lado. Me quedó chica también. Es el mueble más caro del mundo.

  • Aplicar mosaico veneciano a esta mesa y regalársela a mi cuñado L para su cumpleaños:
Tengo ganas de inspirarme y mandarme un mandala.


  • Tejer, tejer y tejer.
Escucho propuestas. Sólo sé hacer cadena, vareta y medio punto y no estoy dispuesta a prender nada más.

  • Que el 28 de febrero, cuando empiecen las clases, me entre este equipo:
Es un pantalón divino que me regaló mi mamá y una remera que me regaló mi cuñada B. Me quedan muy ajustados, pero en dos meses me van a quedar divinos. Los zapatos me los trajo marido noel.

  • Cumplir con mis compromisos bloggeros:
Debo dos espejos. A no desesperar Mechi y Gaby, ya van a llegar.


  • Además quiero: sacar el carnet de conducir, ordenar mi casa y mantener mi conducta en los cumpleaños como conté ayer.
  • Con el blog no sé qué voy a hacer, si me tomo vacaciones en enero o no, no sé. SErá lo que deba ser.
Si todo esto se cumple, bien. Si se cumplen alguna cosas, bien. Si no se cumple nada, uummmm.


No sé (saben que antes me daba vergüenza decir "no sé"), de lo que sí estoy segura es que durante este verano 2012 voy a ser la Diosa del amor. Eso sí.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cuando sea grande quiero ser Toni Collette

Amo a Toni Collette, me gusta todo lo que hace (excepto una película de suspenso que mejor olvidar). Me gusta ella, cómo es, cómo se viste, cómo actúa. Me gusta porque me inspira, ella tenía algunos kilos de más y logró llegar a tener un cuerpo estupendo. Miren si no,




Todos la recordarán en esta película, mi preferida del mundo, en la que se la ve más gorda.




Y después quedó así, divina. 


Mi top five de sus películas sería:




El casamiento de Muriel. La amo, marcó mi adolescencia y mis primeros años en la adultez. La veo cada vez que tengo la oportunidad, me sé los diálogos de memoria. Según mi estado de ánimo me muero de risa o lloro como desgraciada. Después de verla, ABBA es mi banda de cabacera y si me ponés Dancing Queen, me emociono.




Pequeña Miss Sunshine. La amo. La veo cada vez que puedo. Me sé los diálogos de memoria. ¿Vieron la escena donde sirve el almuerzo? ¿Vieron cómo come el helado? Me vieron, entonces. Y la escena donde toda la familia baila con la nena sobre el escenario me hace llorar a mares.


Las horas. ¿No les pasa que quisieran tatuar su vida con una película? A mí me pasa con ésta. Además amo a todas esas mujeres (a Nicole Kidman la amo menos, pero con esa nariz me conquista).








The Velvete Goldmine. Su participación es pequeña, pero la película no tiene desperdicio. Y los pibes tampoco.




En sus zapatos. Me gusta muchísimo, un poco tipificados los personajes, pero a Toni le perdono cualquier cosa.




Sexto sentido. Mención especial para esta película, porque además de Toni, sale él, The Bruce ( a quien le dedicaré un post aparte y muchas otras cosas).


Hace un tiempo están dando Unite States of Tara, una serie genial que ya va por la cuarta temporada. No les cuento nada, si tienen la posibilidad, véanla.




Nada que ver el post, pero me copó hacerlo.
Besos a todas y uno especial a Toni, por si lées este blog.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Los gordos también usamos vestidos

Porque los ricos también lloran y yo también soy gente, diría mi mamá, traemos a ¡Me quiero bajar! una súper producción : Especial vestidos.
Me quedaron las ganas desde el Post or not post. Así que les voy a mostrar los vestidos que me estoy animando a usar. No sé por qué durante mucho tiempo pensé que las mujeres gordas no podíamos usar vestidos, que nos quedaban muy mal. Pero, aunque no me quedan como me gustaría, la verdad es que el vestido es la prenda de vestir que más me encanta, sobre todo en verano, es tan fresco y femenino.
Estos que voy a mostrar son los que uso habitualmente para ir a trabajar o para salir. Ahí va:


Este es el luquete para un casamiento que tuvimos. El vestido me lo prestó mi mamá.

Este me lo regaló mi marido para el día de la madre. Lo uso con el chalequito porque tiene breteles muy finitos y se me ve mucha carne.
Este me lo compré por 60 pé en el supermercado Átomo. Así lo voy a usar el 24 a la noche.
El mismo vestido, pero más informal. Parezco embarazada.
Este es para ir a bailar una cumbita con Maribel.
Este me lo trajo Sonia, ¿se acuerdan de Sonia? No pega con esas sandalias.
Este lo compré en Portsaid hace como tres año y lo amo.
Este me lo regaló mi marido para mi cumple. Es un poco corto, por eso lo uso con calzas. Me tengo que comprar unas chatitas, porque esas alpargatas no van ni ahí.
No sé si con esto me comprometo a repetirlo dentro de tres meses, tal vez el año que viene para estas fechas, tal vez.

Besos a todos y buen miércoles.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Nos divertimos en primavera y en diciembre llamamos al servicio coordinado de emergencias

Desde hace aproximadamente doce años, mi antigüedad en la docencia, todos los diciembres me pasa algo. O me agarro una gripe o una infección urinaria. O me agarro un embarazo o estoy de postparto. O me agarro una faringitis puntácea o una gastroenteritis. 
Esta vez fue, otra vez, una gastroenteritis debido a la cantidad de comida chatarra ingerida durante el fin de semana largo, que en realidad no fue tanta, pero como no estoy acostubrada a los condimentos ni a los fritos, me mató. El domingo, llegué a mi casa de un cumpleaños súper descompuesta con náuseas y dolores en todo el cuerpo y dije, zas, me agarré otro embarazo. Pero no, a los vómitos le siguió 39 de fiebre y la doctora de la ambulancia me dijo que era gastroenteritis. Hecha pelota. La fiebre me duró hasta ayer a la mañana y hoy, después de dos días de dieta líquida (sí, me puse contenta por eso), ya estoy muy bien, lista para ir a trabajar y para cumplir con mis compromisos bloggeros: Jann y Moni, prepárense que ya están saliendo sus respectivos paquetes sorpresas.
¡Buen miércoles para todos!

lunes, 5 de diciembre de 2011

Resultado del sorteo y confesión

Anoche a última hora hice el sorteo. Sin la cosa random, que no tuve tiempo ni de averiguar qué onda. Lo hice casero no más, escribí todos los nombres en papelitos, los metí en una caja de zapatos y saqué el primero:
  • Primer premio: un espejo precioso, para.... Gaby. ¡Muy bien Gaby!
Y entonces tuve esta seguidilla de pensamientos: qué lindo, Gaby, que es de Mendoza, y de Luján, se lo puedo dar en la mano, qué bueno... uuummm... va a parecer que lo armé... ummmm... qué hago.... soy un poco tonta... qué van a decir.... uuuummmm....
Cuando le planteé el terrible problema a mi marido, me mandó a la mierda, como era lógico. Entonces lo solucioné yo solita: sorteo un segundo premio, otro espejo. Y entonces el azar se me rió en la cara, ¿vos querés mandar tu premio bien lejos? ¡Tomá!
  • Segundo premio: otro espejo precioso, para ... Mechi ¡Muy bien Mechi!
En espejo se queda en Luján y el otro se va a Edimburgo, ¡Ja! De Luján al mundo.
Felicitaciones a ambas ganadoras. Quédense en línea que la producción va hablar con ustedes (chiste fácil).


Y lo confieso, este fin de semana, comí como un caballo. Un caballo raro, de esos que comen empadas, pizza, fideos, estofado, helado(dos veces), toman vino y gaseosa. Un caballo gordo. Un caballo culpógeno.
Voy a tener que caminar el doble. 


Besos y buen lunes para todos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

¡Ma sí, yo se los muestro!

Mostrar esto me da casi tanta cosa como mostrar esto, pero como estoy en una semana muy para afuera, lo voy a hacer. Yo veo las cosas hermosas que hace la gente con las manos y no puedo más que suspirar y desear que de mis manos salgan cosas así de bellas. Me gustan las manualidades, las artesanías, las obras de arte, me gusta verlas, tocarlas y tenerlas. Pero más me gusta hacerlas. Necesito hacerlas.
Una vez, charlando de esto con la psicóloga, de mi necesidad de hacer cosas con las manos, llegué a la conclusión que, como mi trabajo es tan abstracto y el resultado es tan lejano en el tiempo (no olvidemos que estoy formando a los jóvenes que son el futuro de la nación), necesito canalizar mi ansiedad en hacer algo más concreto: una bufanda, por ejemplo.
He incursionado en muchas técnicas: tejer a dos agujas, crochet, bordado en punto cruz, cosí bolsos y carteras (con malos resultados), bordado con canutillos, moztacillas y lentejuelas, adornos para navidad, accesorios para el pelo, reciclado de vieja bijouterie, intenté con origami, con telar y con porcelana en frío. Algunas cosas salieron bien, otras, no. 
Sin embargo, hay una técnica con la que me siento muy cómoda: el mosaiquismo. Es bello, el nivel principiante me sale fácil y es duradero en el tiempo. Además es pesado. No sé qué tiene que ver, pero que sea pesado, que las cosas que hago sean pesadas, me hacen sentir bien (un psicólogo a la derecha por favor).

Bueno, basta de cháchara, acá van algunas cosas que he hecho, tengan en cuenta que soy MUY principiante y autodidacta, por no decir caradura:
  •  Lo primero que hice, cajas y cajitas



  • Macetas:

  • Espejos:
  •  Frisos
Ese viene con madre porque se lo regalé para su cumple de 50 y no tenía otra foto.
  • Cosas:

Sepan disculpar la calidad de las fotos, soy bastante mala en eso. También tendría que aprender a editarlas, así se ven más lindas y  puedo hacer eso de poner varia imágenes juntas.
Listo, ya me vieron. Ahora lo único que queda es esperar la balanza de mañana.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Post or not post

That is the question. Hace mucho que quería hacer este post. Pero no me animaba porque siento que me estoy mostrando demasiado. Si bien ya he posteado con fotos mías, en esas ocasiones me gusta como salgo en las fotos. En estas no.
Pero ayer, domingo a la tarde, después de estar tres horas en el hospital acompañando a una amiga que tiene la madre internada, después del cumpleaños de mi madre, en el que comí un montón, después de la decepción del viernes, me dije a mí misma que algo debía hacer antes de sucumbir al bajón post comilona. Entonces lo decidí, decidí hacer este post con fotos mías mostrando mi ropa. 
¿Se acuerdan de esto? ¿ y de esto? Bueno, entre las cosas que me trajo Sonia y lo que me regalaron para el día de la madre y para mi cumpleaños, he armado algunos conjuntos que zafan un poco, y es lo que he estado usando para ir a trabajar y para la vida en general. Varias de ustedes me preguntaron cómo me había ido con la ropa y aquí va la respuesta:
Este es el pantalón negro que me trajo Sonia, la camisa es de mi mamá y la remera negra es de Portsaid de esta temporada.



El pantalón es de Portsaid, lo que tengo arriba es un pulovercito que tiene una puntilla (no se ve bien) que me trajo Sonia. Acá, aunque no parezca, tengo puesta una camiseta reductora.

El pantalón me lo trajo Sonia, la remerita es la misma de más arriba y la camisa la compré por catálogo en Martina Di Trento, eso fue una arriesgada de shopaholic, pero al final me entró.

Este es el mismo pantalón de arriba, la camisa me la regaló mi suegra y la cartera me la regaló mi cuñada D.

Pantalón y camisa by Sonia. Verán que la camisa no me prende a la altura de las caderas, pero ya lo lograremos.

Ambas prendas me las trajo Sonia, el pañuelo me lo gané cuando vendía perfumes de Jafra, hace mil años.

Pantalón de Sonia, camisa de Portsaid y blazer de mi mamá.Cuando fui vestida así a la escuela, las alumnas me dijeron que parecía un chabón.

El mismo pantalón, la camisa me la regaló mi marido. Zapatos de lonté. Mentira.


Pantalón y remera de Portsaid.

Al principio no sabía para qué estaba haciendo este post, pero después mi marido, que hizo las veces de fotógrafo, me dijo "buenísimo, así en tres meses, te volvés a sacar fotos con la misma  ropa y ves cómo te queda". "Ummm", dije yo, "qué miedo". Y sí, lo primero que pensé fue que en tres meses puedo estar igual o peor. Pero no, en tres meses, voy a pesar varios kilos menos y esta ropa me va a quedar mejor y se los voy a mostrar. 
Besos y buena semana para todas.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La oreja tapada con grasa

Imagen horrible si las hay. Pero ilustra muy bien mi sordera. Aunque, si analizamos más en profundidad, no estoy sorda (¿gorda  dijo?) sólo soy una obsesiva (¿obesiva?).
 La cosa fue así, en lejanas épocas, cuando aún iba a la facultad, después de una larga tarde de estudio junto a mi compañero y amigoamor F, le hice un comentario, que no recuerdo, muy desubicado. F, ofendido con justa razón, me contestó:
-¡Bah,  qué imbécil!
Entonces me transformé y en un frenesí de furia y llanto le grité:
-¿Por qué me decís vaca?
F. no entendía nada, claro, él nunca dijo “vaca”. Yo escuché “vaca imbécil” y me enojé muchísimo por lo de “vaca”. Obviamente, el “imbécil” ni me inmutó.

Besos y buen miércoles para todos.

martes, 1 de noviembre de 2011

Primera vez

Si hay una primera vez importante en mi vida, es la primera vez que fui a la nutricionista. No sólo porque marcó el inicio de un una de las relaciones más constantes y duraderas de mi historia, la relación gorda-nutricionista, sino porque marcó el inicio de la bulimia.
A los once años, no recuerdo cuántos kilos llegué a pesar, pero sí recuerdo que estaba muy gorda, mi mamá me llevó a la Gladys. Ella era la nutricionista de mi pueblo y aún sigue atendiendo. En esa época, 1990, ella era la única nutricionista que había (afortunadamente ahora hay muchas más) y era una especie de gurú del sobrepeso. Todo el mundo me mandaba a la Gladys: "¡Por qué no vas a la Gladys? La tía Chona fue y ha bajado como 20 kilos", bla bla bla, esos comentarios los escuchaba mil veces por día.
Finalmente mi mamá me llevó. La mujer, que mide 1,80 m y pesa 45 y tiene un poco cara de caballo, me atendió como te atienden las nutricionistas. Me dio una dieta, que cumplía como una nena de once años puede llegar a cumplir una dieta, iba a los controles, me pesaba, bajé algunos kilos...
Hasta ahí, todo normal, lo corriente con una nutricionista. Lo particular está en que en uno de los controles, a los que entraba yo sola, mi mamá se quedaba esperando afuera, esta mujer me dijo lo siguiente: "Cuando he comido mucho y estoy muy llena, me meto los dedos y vomito. Pero eso lo hago yo, que soy grande y sé". ¿Qué hizo la nena a partir de entonces? Empezó a darse comilonas y a vomitar. Bulimia dijo el médico, a los quince cuando mi mamá se dio cuenta y empecé con un tratamiento que incluía médico, nutricionistas y psicólogo.
Jamás, ni cuando lo recordé, ni cuando se lo conté a mi mamá o en terapia, he podido reconstruir la conversación que teníamos con la Gladys cuando me dijo eso. En mi memoría queda la frase descolgada. Después de los quince, tuve algunos episodios esporádicos de comilonas y vómitos, pero después de que nació mi hijo mayor, se fue para siempre.
Tuve mucha ayuda de mi mamá, eso fue muy importante para que yo no me pusiera más loca. Y ahora solo lo recuerdo como una vicisitud más en mi relación con la comida, la gordura y las dietas. Pero, ¿qué mina peligrosa la Gladys? ¿No?

jueves, 27 de octubre de 2011

Sueño

Últimamente estoy teniendo un sueño recurrente. Salgo de mi casa, que no es mi casa si no la casa de mi mamá, voy caminando hacia algún lugar, a veces voy al trabajo, a veces al supermercado, anoche iba a la casa mi amiga E. En medio de la caminata me doy cuenta que de estoy desnuda de la cintura para arriba, no tengo camisa, ni remera, ni camiseta, ni corpiño, nada. Desnuda. Mi primera reacción es cubrirme con los brazos y seguir caminando. La sensación es que no importa que esté desnuda, me tapo las tetas con las manos y listo, total ya llego a mi destino. Pero, en un momento me siento desnuda, es la sensación, como desprotegida y me vuelvo a mi casa. Allí se termina el sueño. No es una pesallida, no me siento tan mal, no me desespero, nada. Solo vuelvo al lugar de donde salí. Que es la casa de mi madre. Dato no menor.
Me haría la psicóloga. Pero creo que está clarísimo: no me siento preparada para avanzar, algo me falta, hago como que está todo bien, pero termino voviendo al mismo lugar.
Es mi historia con el descenso de peso: salgo decidida hacia los 75 kilos y en mitad del camino, a veces mucho antes, vuelvo al lugar de donde salí. A estos kilos eternos, a comer como si fuera la última vez, al sedentarismo, a la comida rica siempre, a tapar vacios existenciales con ravioles.
Mañana es el control, espero no terminar desnuda.

martes, 25 de octubre de 2011

La mujer detrás de la cortina

Brevemente, repaso el plan de hoy:
  • Desayuno: Cereales con yogur + café + una naranja
  • Almuerzo: una porción de sopa de verduras y pollo + ensalada de tomate + una manzana
  • Colación: una porción de la esalada de frutas buenísima que hace Graciela, la celadora de la escuela.
  • Mediatarde: café con leche + dos tostadas de pan lactal con queso crema y mermelada de frutillas
  • Cena: tortilla de acelga + ensalada de zanahoria rallada
 Hoy no voy a caminar. Me llevo mi botellita de agua a la escuela para asegurarme de tomar los dos litros diarios.


En otro orden de cosas que nada tienen que ver con el plan, les cuento que si yo fuera cortina de baño, sería así:



Finalmente encontré la cortina de baño que manifiesta mi personalidad. Lo juro por el dios del amor.

¿Qué dice de vos tu cortina de baño?

miércoles, 19 de octubre de 2011

Aires de la capital al interior del interior

La tendencia la marcó Marina  cuando nos mostró la intimidad de su cartera. Y como soy una chica del interior, la noticia me llegó tarde y la reacción mucho más tarde. Así que ahí va, el interior del interior:


1. Mi cartera llena de cosas

¡Gordita como la madre!

2. Visión panorámica del contenido
3. Trabajo
La netbook que nos dieron a los profes por el Programa Conectar Igualdad y el pendrive. En estos pocos centímetros cúbicos he reducido un maletín que pesaba como 15 kilos.
Lapiceras y marcadores. Juro que en un momento tuve una cartuchera, pero ya no está entre nosotros. Veran que soy una profe mala y tengo muchas lapiceras rojas para poner muchos aplazos.

4. Periféricos al sistema de funcionamiento doméstico

Billetera con documentos y tarjetas, las llaves del auto, la cámara digital que llevo a todos lados porque mis hijos son tan lindos siempre...

5. Baño y cocina

Toalitas húmedas, manteca de cacao, rimel, brillo labial. Abajo chiquito, se ve un alicate. También encontré dos cucharitas que son las que llevo para darle el yogur a la nena en cualquier lugar y en cualquier momento porque la nena no me quiere la mamadera viste...

6. Lentes
Sip, a los lentes los llevo adentro de una media. Eso es glam.

7. La papeleta

Un cuadernito de TodoModa que uso a modo de agenda, bonos de sueldo, folletos, facturas, tickets del súper, tarjetas, mugre...

8. Miscelaneos
También podemos encontrar una aguja de crochet, una pila, hebillas para el pelo, un par de medias de mi hija, un par de aros, un gancho para papel. La foto antigua del medio es de mi suegra, mi marido me obliga a llevarla para mostrarle a todo el mundo lo parecida que es la nena a su mamá. Sip, medio pollerudo el nene.

Y bien, así termina esta exposición pública del lío que tengo en mi cabeza, perdón, en mi cartera.