Mostrar esto me da casi tanta cosa como mostrar esto, pero como estoy en una semana muy para afuera, lo voy a hacer. Yo veo las cosas hermosas que hace la gente con las manos y no puedo más que suspirar y desear que de mis manos salgan cosas así de bellas. Me gustan las manualidades, las artesanías, las obras de arte, me gusta verlas, tocarlas y tenerlas. Pero más me gusta hacerlas. Necesito hacerlas. Una vez, charlando de esto con la psicóloga, de mi necesidad de hacer cosas con las manos, llegué a la conclusión que, como mi trabajo es tan abstracto y el resultado es tan lejano en el tiempo (no olvidemos que estoy formando a los jóvenes que son el futuro de la nación), necesito canalizar mi ansiedad en hacer algo más concreto: una bufanda, por ejemplo.
He incursionado en muchas técnicas: tejer a dos agujas, crochet, bordado en punto cruz, cosí bolsos y carteras (con malos resultados), bordado con canutillos, moztacillas y lentejuelas, adornos para navidad, accesorios para el pelo, reciclado de vieja bijouterie, intenté con origami, con telar y con porcelana en frío. Algunas cosas salieron bien, otras, no.
Sin embargo, hay una técnica con la que me siento muy cómoda: el mosaiquismo. Es bello, el nivel principiante me sale fácil y es duradero en el tiempo. Además es pesado. No sé qué tiene que ver, pero que sea pesado, que las cosas que hago sean pesadas, me hacen sentir bien (un psicólogo a la derecha por favor).
Bueno, basta de cháchara, acá van algunas cosas que he hecho, tengan en cuenta que soy MUY principiante y autodidacta, por no decir caradura:
- Lo primero que hice, cajas y cajitas
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| Ese viene con madre porque se lo regalé para su cumple de 50 y no tenía otra foto. |
Sepan disculpar la calidad de las fotos, soy bastante mala en eso. También tendría que aprender a editarlas, así se ven más lindas y puedo hacer eso de poner varia imágenes juntas.
Listo, ya me vieron. Ahora lo único que queda es esperar la balanza de mañana.