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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Los gordos también usamos vestidos

Porque los ricos también lloran y yo también soy gente, diría mi mamá, traemos a ¡Me quiero bajar! una súper producción : Especial vestidos.
Me quedaron las ganas desde el Post or not post. Así que les voy a mostrar los vestidos que me estoy animando a usar. No sé por qué durante mucho tiempo pensé que las mujeres gordas no podíamos usar vestidos, que nos quedaban muy mal. Pero, aunque no me quedan como me gustaría, la verdad es que el vestido es la prenda de vestir que más me encanta, sobre todo en verano, es tan fresco y femenino.
Estos que voy a mostrar son los que uso habitualmente para ir a trabajar o para salir. Ahí va:


Este es el luquete para un casamiento que tuvimos. El vestido me lo prestó mi mamá.

Este me lo regaló mi marido para el día de la madre. Lo uso con el chalequito porque tiene breteles muy finitos y se me ve mucha carne.
Este me lo compré por 60 pé en el supermercado Átomo. Así lo voy a usar el 24 a la noche.
El mismo vestido, pero más informal. Parezco embarazada.
Este es para ir a bailar una cumbita con Maribel.
Este me lo trajo Sonia, ¿se acuerdan de Sonia? No pega con esas sandalias.
Este lo compré en Portsaid hace como tres año y lo amo.
Este me lo regaló mi marido para mi cumple. Es un poco corto, por eso lo uso con calzas. Me tengo que comprar unas chatitas, porque esas alpargatas no van ni ahí.
No sé si con esto me comprometo a repetirlo dentro de tres meses, tal vez el año que viene para estas fechas, tal vez.

Besos a todos y buen miércoles.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Post or not post

That is the question. Hace mucho que quería hacer este post. Pero no me animaba porque siento que me estoy mostrando demasiado. Si bien ya he posteado con fotos mías, en esas ocasiones me gusta como salgo en las fotos. En estas no.
Pero ayer, domingo a la tarde, después de estar tres horas en el hospital acompañando a una amiga que tiene la madre internada, después del cumpleaños de mi madre, en el que comí un montón, después de la decepción del viernes, me dije a mí misma que algo debía hacer antes de sucumbir al bajón post comilona. Entonces lo decidí, decidí hacer este post con fotos mías mostrando mi ropa. 
¿Se acuerdan de esto? ¿ y de esto? Bueno, entre las cosas que me trajo Sonia y lo que me regalaron para el día de la madre y para mi cumpleaños, he armado algunos conjuntos que zafan un poco, y es lo que he estado usando para ir a trabajar y para la vida en general. Varias de ustedes me preguntaron cómo me había ido con la ropa y aquí va la respuesta:
Este es el pantalón negro que me trajo Sonia, la camisa es de mi mamá y la remera negra es de Portsaid de esta temporada.



El pantalón es de Portsaid, lo que tengo arriba es un pulovercito que tiene una puntilla (no se ve bien) que me trajo Sonia. Acá, aunque no parezca, tengo puesta una camiseta reductora.

El pantalón me lo trajo Sonia, la remerita es la misma de más arriba y la camisa la compré por catálogo en Martina Di Trento, eso fue una arriesgada de shopaholic, pero al final me entró.

Este es el mismo pantalón de arriba, la camisa me la regaló mi suegra y la cartera me la regaló mi cuñada D.

Pantalón y camisa by Sonia. Verán que la camisa no me prende a la altura de las caderas, pero ya lo lograremos.

Ambas prendas me las trajo Sonia, el pañuelo me lo gané cuando vendía perfumes de Jafra, hace mil años.

Pantalón de Sonia, camisa de Portsaid y blazer de mi mamá.Cuando fui vestida así a la escuela, las alumnas me dijeron que parecía un chabón.

El mismo pantalón, la camisa me la regaló mi marido. Zapatos de lonté. Mentira.


Pantalón y remera de Portsaid.

Al principio no sabía para qué estaba haciendo este post, pero después mi marido, que hizo las veces de fotógrafo, me dijo "buenísimo, así en tres meses, te volvés a sacar fotos con la misma  ropa y ves cómo te queda". "Ummm", dije yo, "qué miedo". Y sí, lo primero que pensé fue que en tres meses puedo estar igual o peor. Pero no, en tres meses, voy a pesar varios kilos menos y esta ropa me va a quedar mejor y se los voy a mostrar. 
Besos y buena semana para todas.

viernes, 7 de octubre de 2011

De bodys, fajas y camisetas reductoras

Otro tema importante, cuando se trata de carnes que sobran, son los interiores. Quienes tenemos mucho sobrepeso no podemos andar por la vida con tangas o corpiños de triangulitos. No. De ninguna manera. Necesitamos bombachas tiro alto que nos sostengan, corpiños anchos y reductores, como muchísimo osamos comprar uno deportivo. 
La ropa interior para gordos ha avanzado junto con la tecnología 2.0 y ahora existen cosas que hacen milagro: camisetas reductoras (desde que las descubrí no dejo de usarlas, invierno y verano), bodys inteligentes que te levantan donde deben levenatar y que apretan donde deben apretar, bombachas contenedoras en donde una entra entera y se siente cómoda, y todo esto sin dejer de lado el diseño, los colores, el encanje que tanto nos gusta. Bien por el señor que me hace las bombachas.
Para terminar, una anécdota. En mi pueblo durante mucho tiempo existió solo un lugar donde comprar ropa interior de calidad, Mercería Tito, o "lo Tito" como se nombra normalmente. Yo quería comprame un body mágico y la señora vendedora no podía entender lo que yo le pedía: "¿una camiseta larga?", "¿un conjunto de bombacha y camiseta?", "¿una malla para la pileta?" fueron algunas de sus interpretaciones. Hasta que finalmente se hizo la luz: "¡Aaaaaaaa, vos querés un enterito que te ataje las carnes!. "¡Claro! dije yo. "No, no tenemos" me respondió ella. Y así me fui, sola, sin un mísero enterito que me atajara las carnes.


P.D.: Estoy mucho mejor de la muela y el flemón, mi cachete esta volviendo lentamente a su  hinchazón habitual y ya casi no tengo dolor. Perece que voy a tener que dejar las drogas.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Y la montaña fue a Mahoma

Ocurrió un milagro. En la esquina de mi casa hay un almacén-verdulería y la mamá del muchacho que atiende, Sonia (Sonia es la mamá, no el muchacho), es muy amable con todos nosotros, siempre pregunta cómo estamos y es muy cariñosa con mis hijos. La semana pasada, le conté que necesitaba un pantalón nuevo porque se me había roto el único que tenía. Ella me contó que todos los meses viaja a Buenos Aires a comprar ropa y creía que el pantalón que tenía en su casa podía quedarme bien. Y entonces se hizo la luz, el viernes a la noche me trajo una pantalón de jean elastizado, negro, talle 52, que me queda como pintado ¡Y no me marca la celulitis!¡Y salió 150 pesitos no más! ¡Y me combinan con los zapatos que tengo!
Además, Sonia, viaja este fin de semana y  ayer vino a mi casa y le mostré por internet todos los modelos y colores de pantalones, camisas, saquitos y remeras que me gustan. Ella va a tratar de traerme varias cosas para que pueda elegir. Y tiene precios bastante accesibles. Y me lo deja en dos o tres veces.
Portsaid, la tenés adentro.


Cambiando de tema, el viernes tengo control de peso. Creo que va me va a ir bien porque estas dos semanas han sido tranquilas y no me he salido tanto de la dieta (las papas del sábado y me repetí el plato anoche). Sigo manteniendo el mismo tipo de plan alimentario y el de hoy consiste en:
  • Desayuno: Café con leche+pan con queso 
  • Media mañana: Mate+manzana
  • Almuerzo: Carne al horno con verduras asadas+ensalada de lechuga+una naranja
  • Colación: Mate+manzana
  • Media tarde: ídem desayuno
  • Cena: ensalada de lechuga, zanahoria rallada y huevo
Además hoy tengo turmo para hacerme un electrocardiograma, porque la doctora me indicó un montón de exámenes clínicos y llevo diez diez días haciendo la posta de la salud.

Besos a todos y que tengan un feliz miércoles para la juventud.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Cinco pasos para comprar ropa

El lunes ocurrió  una tragedia doméstica. Estaba yo en casa, yendo y viniendo, haciendo mil cosas al mismo tiempo y no me había cambiado la ropa de ir a trabajar (dígase: un único jean azul y algo más o menos decente para arriba). En una de las tantas corridas, me enganché el pantalón en un tornillo salido de una puerta y se rompió feo, feo que no lo puedo usar más a menos que le ponga un parche de Hello Kitty, como cuando niña.
Ahora, el tema mayor es el siguiente: como no tengo qué ponerme (literal) voy a tener que ir a comprarme ropa, cosa estresante si las hay para una mujer que mide 1,71 y pesa casi 100 kilos.
Imitando a Ceci haré una lista de las cinco situaciones más molestas al ir a comprar ropa cuando te sobran 30 kilos (o más).

1. Paseás tranquila viendo vidrieras, en la mitad de los negocios no entrás ni loca, con solo ver los maniquíes te das cuenta que en ese negocio no pasan del talle 44.  

2. Seguís tranquila paseando, entre todos esos locales encontrás uno de Talles Grandes. No entrás ni loca. Ese maniquí gordo te da mucho miedo. Y las flores y el animal print en exceso te hace mal a la vista. Señores que hacen la ropa,  ¿qué piensan? ¿que los gordos merecemos algún castigo?

3. Empezás a enojarte. Finalmente, después de caminar treinta cuadras (y de escuchar la voz de tu mamá diciendo "no te quejés, que te hace falta caminar más a vos"), encontrás un negocio prometedor. Entrás, miroteás entre la ropa colgada, ves el stok de pantalones, se acerca la chica y se produce el siguiente diálogo:
  • Chica: Hola... ¿Qué estás buscando?
  • Señora gorda: Hola. Un jean, ¿tendrás talle como para mí?
  • Chica: (te mira de arriba a abajo sin piedad) Ummm... ¿Qué talle sos?
  • Señora gorda: 50 o 52, según el calce.
  • Chica: Aaaa... a ver... pará (sale hacia el depótiso, supongo).
  • Chica: (después de quince minutos): No. mirá, nosotros trabajamos hasta el 48. Pero probate este que teníamos en el depósito que es un corte un poco más grandecito. (te extiende un patalón de la temporada otoño-invierno ´98).
  • Señora gorda: (con desconfianza) ¿Y cuánto sale?
  • Chica: (sin vergüenza) $ 250.
  • Señora gorda: (con palpitaciones) Ummm, no, lo veo y me parece chico. Gracias, paso después (¿? ¿para qué?).
4. Estás al borde da las lágrimas, hace calor (o frío), se te hace tarde y en tu casa te esperan y aún no tenés qué ponerte. Te sentás en una plaza y te comés una barra de cereal  con un agua ser y, sintiéndote una estúpida, te das cuenta que lo que prometen en sus respectivas publicidades es mentira.


5. Con resignación vas a un shoppig. Entrás a Etam, Ver y Portsaid, apurada te probás lo primero que ves y que te entra, te comprás dos o tres prendas carísimas que más o menos te gustan, te empernás con la tarjeta en doce cuotas, y cuando volvés a tu casa te das cuenta que nada combina con los zapatos que tenés.


Ustedes pensarán que exagero. Pero no. Este fin de semana me va a tocar hacer la misma ronda. Igualmente, con el tiempo voy aprendiendo y ya solo me detengo en el paso 5.